Esta noche fue interesante. Al principio, yo estaba charlando con un amigo por Skype, cuando recibí un correo de otro amigo, diciendo que quería charlar conmigo, pero estará ocupado y no pudiera entrar en MSN. Comencé a desesperar, pensando que nunca hablaría con él de nuevo, ya que esto no fue la primera vez que me había escrito un mensaje así. De verdad, le mandé algunos comentarios, sobre como sentía que él solo me daba excusas. (Como algunos saben, soy bien posesiva con los mejores de mis amigos, y por eso reaccioné así.)
La situación no mejoraba cuando vi a otra amiga en línea–esta estudia conmigo–y mencioné que quería pasar tiempo con ella. Cuando ella me dijo que tuvo muchas cosas que hacer, le mostré muchas caras tristes y enojadas, para mostrar mi frustración. Luego, le dije que yo pretendía ir a la fiesta aquí, que fue la primera en una serie de celebraciones para la inauguración de la nueva presidenta de la uni.
La conversación con el primer amigo mencionado continuó, y llegaba a un punto al que yo estaba enfocando demasiado en esto, y para desahogar algo de la frustración, cerré la puerta de mi cuarto muy fuertemente, que asustó a la chica que se encarga del piso, y ella vino a preguntarme que me pasaba. Traté de explicarle la situación, pero ya que no le conozco muy bien, no sentí la confianza necesaria. Baseado en lo que yo le había contado, ella siguió a decirme que yo tenía que actuar como adulta, y que sería una buena idea a venir a la fiesta, en vez de quedarme en mi cuarto llorando.
Finalmente, después de llorar un poco más, decidí a lavarme la cara e ir y intentar a disfrutarme. Casi inmediatamente al entrar en la fiesta–que tenía lugar afuera–me encontré con una de mis mejores amigas en el campus, mi consejera académica. Pasé la fiesta entera con ella, charlando con ella y con otros. Al final, ella regresó conmigo al dormitorio, y charlamos un poco mas antes de que salió. El tiempo pasado con ella, primeramente, hacía que valía la pena que fui a la fiesta, y segundo, me alivió la tristeza y sentimiento de ser abandonada. Ahora, estoy agradeciendo a Dios por esta oportunidad, y por convencerme a ir a la fiesta, aunque no tenía ganas durante la lucha con la frustración de antes.
Que todos ustedes tengan una buena noche, y un finde maravilloso.