Tal vez es solamente el calor aquí–cerca de 40 grados C–pero hoy ha sido algo difícil. O al menos, la tarde ha sido así. La clase de fonética fue fantástico, pero después comenzó a bajar todo.
Cuando yo estaba por entrar en las escaleras, me encontré con el profe que se encarga de los viajes al extranjero. Ya habíamos marcado un día y hora para la “gran reunión,” entonces le pregunté quién haría parte del grupo de reunidos. Me enteré, con algo de sorpresa, que ninguna de las dos profes que estaban en Costa Rica conmigo fue invitada. Entonces, no sé lo que esperar, si todo lo que saben los otros es lo que ellas les han dicho. Quien sabe la verdad de eso?
El profe me dijo que no irían a interrogarme sobre lo que pasó. Pero entonces, ¿de qué va a consistir esta reunión? Tantas preguntas sin respuestas…
Después de este encuentro, fui a la clase de fonología. Yo pensaba, durante la semana pasada, que esa clase iba a volverse más interesante. Pero ahora, cuando estamos al final de la segunda semana de clases, estoy viendo que no estoy entendiendo muchas de las cosas, especialmente cuando son ejemplos puestos en la pizarra. Parece que cada semestre he tenido alguna clase así, que no funciona tan bueno para mí, y donde tengo que hacer algún cambio, o dejar la clase. Esto hace el tercero semestre de esta situación, y estoy volviéndome cansada de ella.
Y después de esa clase, fui a reencontrarme con una conocida para ver los resultados de la audición del coro ayer. Cuando yo conoci a ella ayer, yo creí que nosotras íbamos a ser al menos amigas. No solamente es su padre ciego, pero ella también tiene muchos amigos ciegos, y conoce muchos de los términos de la comunidad ciega. También, como yo, le gusta la música–de verdad es su especialización. Pero parece que allí se acaban nuestras similitudess. Parece que siempre esta quejándose de las clases y otras cosas. En otras palabras, estoy teniendo nuevas ideas sobre ella.
Creo que mandaré un e-mail a mi mamá, pidiéndole que me llame. Necesito hablar con alguien.
Hasta.